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Socialistas y el Frente Unido abril y mayo de 2012 | página 3
NUESTRA TAREA como socialistas es organizar junto gente cuyas ideas aún están cambiando. Por PAUL D'AMATO.
UNA DE las preguntas más importantes para las y los socialistas es cómo comunicar nuestras ideas a una audiencia más amplia y ganar más gente al socialismo.
El problema para el militante revolucionario--cuya experiencia ya los convenció de la necesidad de derribar el capitalismo y remplazarlo con una sociedad más equitativa--es cómo relacionarse a fuerzas mucho más grandes, ya resistiendo, pero que aún no han abrazado la alternativa socialista como propia.
Nada de esto importa para quien cree que la revolución la hace una selecta minoría, separada de las masas, en nombre de ellas, o incluso en contra de su voluntad; tampoco importa para quien está empeñado sólo en luchar por mejoras inmediatas, pero ve el socialismo como un sueño utópico.
Los marxistas, por otro lado, estamos comprometidos con la idea de que el socialismo únicamente puede ser conquistado con la acción de millones de trabajadores, a través de sus propias luchas.
La propaganda--exposición de las ideas socialistas a una audiencia más amplia--es un componente vital de la ecuación, porque un movimiento obrero que no es consciente de su propia historia y tradición, de sus errores y victorias del pasado, y cuyo conocimiento no va más allá de la experiencia del día, no podrá llevar a buen puerto una tarea tan monumental como una revolución socialista.
Pero sólo alguien con una concepción estática de cómo la conciencia popular cambia podría aceptar que la propaganda, por si misma, basta para difundir las ideas socialistas. La conciencia obrera no es un cántaro vacío esperando a ser llenado; los trabajadores tienen visiones de mundo contradictorias, algunas reforzando el estatus-quo y otras resistiéndolo.
La lucha político-social es la vía más efectiva para el cambio de la conciencia de los que participan en ella. Pero esta conciencia no cambia de manera uniforme. Hay quienes se radicalizan más rápido que el resto. Siempre hay secciones de la clase trabajadora que van a la vanguardia, otras a la retaguardia, y otras en el medio--todas en constantes cambios de ritmo y dirección.
La tarea de militantes socialistas es involucrarse en las luchas junto con todo aquel cuya conciencia está cambiando, y usar la experiencia para convencerlos de adoptar una perspectiva completamente consistente con su pertenencia a la clase obrera, una perspectiva socialista.
Parte de esta misma tarea es hacer ver a los recién convencidos que pueden correr por delante de los eventos y asumir que todos los demás ya han llegado, o deberían de llegar, a las mismas conclusiones políticas que ellos.
Una minoría radical, en cualquier lucha u organización, ya sea un sindicato o un comité anti-bélico, tiene el deber crear lazos con aquellos aun no en la "izquierda"--en lugar de darles la espalda porque no son lo "suficientemente" radicales.
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Los "ultraizquierdistas," como Lenin solía llamarles, olvidaron que mientras los sindicatos y los parlamentos eran obsoletos para ellos, no eran obsoletos para la mayoría de la clase obrera.
Lenin señaló que este grupo de radicales estaban confundiendo sus deseos con la realidad, cuando lo que debían estar haciendo era trabajar dentro de los sindicatos y el parlamento Alemán para ganar más trabajadores a las filas revolucionarias partiendo de sus propias experiencias.
León Trotsky desarrolló un tema similar en Las Tácticas del Frente Unido, publicado en 1922, en relación a la cuestión de la lucha por obtener reformas. Trotsky escribió:
Ganar esta mayoría no es posible, argumenta Trotsky, si los comunistas voltean su espalda a trabajadores no-revolucionarios y a las organizaciones reformistas que aún respaldan--o si los comunistas se atuvieran únicamente al uso de la propaganda.
El partido debe participar directamente en la lucha por reformas inmediatas y por la defensa de los intereses de la clase obrera en su conjunto; en efecto, debe proponer frentes unidos, iniciativas conjuntas con organizaciones reformistas para pelear por objetivos específicos delimitados.
¿Por qué? De acuerdo a Trotsky, porque "entre más las masas son atraídas al movimiento, más crece su confianza en ellas mismas, y a más más determinación y resolución para marchar hacia adelante, no importando lo modestas que sean las consignas al inicio de la lucha".
Las fuerzas reformistas siempre guardan temor a la posibilidad de que la lucha de masas "se les vaya de las manos", mientras que los socialistas damos la bienvenida a toda iniciativa de las masas y queremos que llegue tan lejos como sea posible. Estas luchas tenderán luego a radicalizar al proletariado, creando "condiciones mucho más favorables para las consignas, métodos de lucha y, en general, el rol de liderazgo del partido comunista".
Trotsky sintetizó la idea del frente unido de este modo:
Mas el frente unido no significaba simplemente "llevar la fiesta en paz" con las fuerzas reformistas. Trotsky plantea:
Traducido por Damián Reyes
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