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Resistencia contra el cierre de escuelas en Chicago Por Caitlin Sheehan | abril y mayo de 2012
EL 22 de febrero la Junta de Escolar de Chicago votó a favor de cerrar siete escuelas y "voltear" a diez más--esto es despedir a todo su personal, desde la oficina a la cafetería, y contratar a uno nuevo.
Pero la lucha por salvar estas escuelas se intensificó la semana previa a la votación cuando padres y madres y otros en la comunidad escolar de Piccolo--situada en un barrio pobre al oeste de la ciudad, con más de 60 por ciento de estudiantes afro-Americano y 35 por ciento latinos--ocuparon la escuela el fin de semana del 17 de febrero, y luego unas 500 personas marcharon a la casa del alcalde Rahm Emanuel el 20 de febrero.
La ocupación de Piccolo comenzó el viernes por la noche, con una energética conferencia de prensa fuera de la escuela. El Sindicato de Maestros de Chicago (CTU, por sus siglas en inglés), en medio de difíciles negociaciones contractuales con las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés), rápidamente emitió un comunicado en apoyo a la acción comunitaria en Piccolo.
Con un trasfondo de carpas y pancartas caseras, los estudiantes hicieron conmovedores discursos exponiendo por qué se oponen al plan de la Junta Escolar de "voltear" su escuela, y los padres anunciaron sus planes de pernoctar en la escuela. La unidad de los padres afroamericanos y latinos no pasó por desapercibida.
Muchos oradores expresaron su frustración por haber sido ignorados por la Junta Escolar, nombrada exclusivamente por el alcalde Rahm Emanuel. "Ellos deberían venir a nosotros", dijo Latoya Wall, una ex alumna de Piccolo y madre de dos estudiantes en la escuela, "este es nuestro barrio y nuestra comunidad. Nosotros vivimos aquí, sufrimos, recorremos esta cuadra todos los días. He estado viviendo aquí desde el 92, y me niego a que AUSL [Academia de Liderazgo de las Escuelas Urbanas] venga a voltear nuestra escuela".
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Varios estudiantes de la escuela preparatoria Orr, entregada a AUSL en el 2008, llegaron hablaron en referencia de AUSL, de cómo desestabiliza las comunidades con su falta de coherencia. "AUSL hace millones de a nosotros, y nos abandona", dijo Malakhi, un estudiante de Orr.
Los cierres y re-estructuraciones tienen efectos devastadores en las comunidades, ya que los estudiantes se ven obligados a viajar a escuelas más lejanas y desconocidas y/o los maestros y personal que han desarrollado relaciones con los estudiantes son desarraigados.
"Estos son los maestros y el personal con los que [nuestros hijos] han crecido", dijo Latrice Watkins, apoderada en Piccolo y jefa del Consejo Escolar Local, "ellos tienen relaciones con el personal de la cafetería, los porteros y los maestros. No queremos remplazarlos con gente recién graduada, sin conexiones a la comunidad."
Al grito de "Ocupar Piccolo", un grupo padres y estudiantes lideró los simpatizantes dentro de la escuela. La voz acerca de la ocupación se corrió rápidamente, y más gente llegó al lugar. A las 8:30 pm, cuando la alarma de la escuela estaba programada para activar, la multitud fuera de la escuela sobrepasaba holgadamente el centenar, y un grupo de 15 padres de familia y aliados comunitarios ocuparon un salón de clases. Cuando llegó la policía, una cadena humana bloqueó la entrada principal de la escuela.
Eventualmente, un par de agentes de la policía entraron al edificio por una puerta lateral, y comenzaron las negociaciones con los padres en el interior de la escuela. A las 3:30 pm del día siguiente, después de horas de negociaciones, los padres y funcionarios escolares llegaron a un acuerdo: Los padres fueron prometidos una reunión con la Junta Escolar, y la ocupación llegó a su fin.
Que una ocupación fue necesaria para obtener una reunión con la Junta Escolar es una prueba de que los canales democráticos oficiales están en quiebra. Los padres habían intentado, durante meses, conseguir que el gerente de CPS, Jean-Claude Brizard y el alcalde Rahm Emanuel, visiten a su escuela.
Los padres fueron a las reuniones de la Junta Escolar, pero fueron ignorados. En enero, organizaron un debate y una consulta donde más del 90 por ciento de los 300 padres votó en contra de los planes propuestos. Ellos también se movilizaron para las audiencias públicas donde confrontaron a "manifestantes a renta"--personas pagadas por ministros, con conexiones políticas a la Junta Escolar, para asistir a las audiencias y hacerse pasar por miembros de la comunidad a favor de cerrar y "voltear" las escuelas.
Es más, los padres con el Concejo de Acción Comunitaria de West Humboldt Park trabajaron durante más de un año en su propia propuesta de cómo mejorar su escuela, y la Junta Escolar aún no ha tomado en cuenta estas recomendaciones.
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Sin embargo, en el contexto de los más amplios ataques a la educación pública de este año, y con la CTU negociando un contrato justo para los maestros, los padres liderando la lucha contra los cierres de escuelas han encontrado un apoyo abrumador en la comunidad y el sindicato.
Los lazos entre la CTU y las organizaciones comunitarias emergidos de este esfuerzo común serán un elemento clave en el choque venidero entre el sindicato de maestros y la Junta Escolar. El alcalde Rahm Emanuel, y el gerente de CPS buscan un aumento de 90 minutos a la jornada escolar sin aumentar el sueldo de los maestros, a quienes ya se les negó su programado aumento de 4 por ciento este año.
La CTU, que recientemente publicó un importante informe pidiendo un mayor financiamiento para las escuelas y una auténtica reforma progresiva de las escuelas, también movilizó a sus miembros para la manifestación del 20 de febrero para salvar a las escuelas. La protesta trajo a 500 padres, profesores, estudiantes y miembros de la comunidad en solidaridad.
"Hoy salí por de mi pasión de madre, no sólo como maestra", dijo Katy, una miembro de la CTU. "Como madre yo veo la injusticia. Mi hija va a una escuela de mayoría blanca en un distrito que es 9 por ciento blanco. Y ella tiene todos los recursos, mientras que mis otros hijos, mis alumnos, no tienen nada. Ser madre lo puso en perspectiva para mi".
A pesar de las abrumadoras demostraciones de apoyo para mantener las escuelas abiertas, la Junta Escolar votó unánimemente para seguir adelante con el plan del alcalde.
Sin embargo, las medidas tomadas por el movimiento para tratar de salvar las escuelas han sin duda tenido un impacto. Las acciones en las últimas semanas y meses han expuesto la agenda de la Junta Escolar por padres y estudiantes que se han resistido a ser usados como peones en sus ataques a la educación y a los trabajadores del sector público.
La educación pública sigue en la mira, está claro, pero como Latrice Watkins dijo, "No renunciaremos. Esta es nuestra lucha."
Traducido por Mario Cárdenas
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