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La lucha en el corazón de nuestra historia diciembre de 2011 y enero de 2012 | página 3
BAJO EL capitalismo, las relaciones de clase son veladas por el "libre" intercambio de bienes en el mercado. Por Paul D'Amato.
KARL MARX y Federico Engels escribieron en el Manifiesto Comunista que "la historia de toda existente sociedad es la historia de la lucha de clases".
Se referían a la historia escrita, por supuesto, no a las tempranas sociedades humanas de pequeñas bandas de cazadores y recolectores. Pero una vez que los humanos comenzaron a producir un excedente --un período ligado al desarrollo de la agricultura y la domesticación de animales-- la sociedad comenzó a dividirse en clases.
Engels sostuvo que la sociedad de clases surgió en un cierto punto "porque el trabajo humano era aún poco productivo y proveía sólo un pequeño superávit sobre los medios de subsistencia necesarios.
Por lo tanto, según él, "cualquier aumento en las fuerzas productivas... fue posible sólo por medio de una mayor división del trabajo. Y la necesaria base de ello fue la gran división del trabajo entre las masas desempeñando los trabajos manuales simples y los pocos privilegiados quienes dirigían el trabajo".
Engels señaló que mientras la mayoría de la población se vio obligada a pasar la mayor parte de su tiempo en el trabajo agotador, fue necesario que una minoría se hiciera cargo y organizara los "asuntos comunes de la sociedad".
Toda clase dominante utilizó su posición de control sobre el excedente para incrementar su propia riqueza y poder sobre aquellos a quienes explotaron. Las clases por lo tanto, están definidas en relación a su rol en la producción y la apropiación de la riqueza social.
En la antigua Roma, los esclavos eran vistos como un instrumento de producción que podían ser adueñados, utilizados y tirados. Ellos recibían sólo lo suficiente para subsistir y seguir trabajando, el resto de la riqueza que producían era tomada por sus amos para uso personal o para vendida.
Bajo el feudalismo, los campesinos eran obligados a entregar una parte de sus cosechas o eran obligados a trabajar parte del tiempo en la tierra del señor feudal. Bajo el capitalismo, las relaciones de clase son camufladas por el hecho de que hay un "libre" intercambio de bienes en el mercado.
Sin embargo, un puñado de grandes corporaciones posee los medios de producción, y la gran mayoría de personas son privadas de esos medios. Los trabajadores están obligados por lo tanto, (no por el látigo, sino la supervivencia) a vender su capacidad de trabajar --su fuerza laboral-- a los patrones.
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A lo largo de la historia, la lucha de clases --desde la rebelión de los esclavos de Espartaco a la huelga general de Seattle en 1919-- ha sido esencialmente la lucha por la participación y el control de los excedentes producidos por las clases explotadas.
La división de la sociedad en clases también hizo necesario la existencia un cuerpo (a veces separado, otras veces sinónimo con la clase dominante), cuyo trabajo consiste en asegurar de que las luchas entre las clases no desgarre la sociedad --el Estado.
El sentido común dice que el Estado se alza por encima de los conflictos de la sociedad asegurándose que todo funcione sin problemas. El Estado surgió como un producto, argumentó Engels, de los "irreconciliables antagonismos de clase". Su trabajo ha sido siempre evitar que la lucha de clases se encienda --favoreciendo los intereses de la clase dominante.
En una sociedad no dividida en clases, no hay necesidad de un Estado --compuesto por soldados, policías, cárceles, tribunales y la burocracia-- que esté al margen de la sociedad.
Una sociedad que comparte su riqueza sobre la base de las necesidades humanas puede organizar y planificar la producción y distribución a través de un debate democrático con los mecanismos establecidos para ese fin.
Tanto las clases como el estado han quedado obsoletos por la enorme riqueza producida en la sociedad capitalista. Aboliendo las distinciones de clase, el socialismo abolirá el Estado.
El socialismo transferiría el excedente apropiado por una clase minoritaria a la propiedad de toda la sociedad --un fondo de reserva para ser usado en beneficio de toda la sociedad.
Traducido por Orlando Sepúlveda
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