Misión catástofe

diciembre de 2011 y enero de 2012 | página 2

LA RETIRADA de las fuerzas de EE.UU. de Irak prevista para finales de año dejará una sociedad destrozada --tras la conquista imperialista enmascarada como una liberación.

DESPUÉS DE un millón de iraquíes muertos, cerca de 5.000 efectivos militares estadounidenses muertos y unos 32.000 mutilados, física y psicológicamente, y de $4 billones desperdiciados en destrucción, Obama anunció a finales de octubre que las tropas serán retiradas de Irak para finales de año. No representa un abandono del objetivo imperialista estadounidense de dominar el Medio Oriente, sino su racionalización y reorganización.

Cuando la invasión comenzó en el 2003, Irak tambaleaba bajo el peso de las sanciones económicas impuestas por la ONU después de la Guerra del Golfo de 1991. Las sanciones sumergieron en la pobreza y el hambre al que había sido el país más desarrollado del mundo árabe. Medio millón de niños iraquíes murió como resultado de las sanciones, pero de acuerdo a la Secretaria de Estado de la administración Clinton, Madeleine Albright, "el precio vale la pena".

Pero una década después, de acuerdo a los neoconservadores halcones de George W. Bush y a los cómplices medios corporativos, Irak seguía siendo la mayor amenaza para la seguridad de Estado Unidos. El Secretario de Estado de la administración Bush (hijo), Colin Powell, montó un espectáculo en las Naciones Unidas en el que trató de demostrar que Irak tenía armas de destrucción masiva --una afirmación sin substancia alguna.

Al mismo tiempo que los neoconservadores pintaban a Saddam Hussein como capaz de matar a millones de personas con armas químicas o radioactivas, ellos prometieron un "paseo por el parque" a las tropas de EE.UU. en Irak. El ex-vicepresidente Dick Cheney incluso prometió que serían "recibidos con flores".

Pero por supuesto, EE.UU. enfrentó a una tenaz resistencia guerrillera, con artefactos explosivos improvisados, que causó muerte y lesiones traumáticas en una escala sin precedentes.

El ejército americano tiró todo su arsenal sobre la resistencia en Faluya en dos batallas que arrasaron la ciudad y la convirtió en una prisión a campo abierto. Las bajas civiles --"daños colaterales" en la jerga militar-- se amontonaban así como las tropas estadounidenses veían a cada varón de cierta edad como un insurgente en potencia.

Luego vino la sectaria guerra civil, fomentada por Washington para tratar de organizar la política iraquí en líneas religiosas. La mayoría chiita, por mucho tiempo oprimida por la dictadura de Saddam Hussein, obtuvo el respaldo de EE.UU. para remover a la minoría sunita de áreas enteras de Bagdad. Una vez que la resistencia sunita fue debilitada, EE.UU. ofreció sobornos y protección a los políticos y combatientes guerrilleros suníes si se unían a la lucha contra los grupos islamistas vinculados a Al Qaeda, pero el partido islamista chiita de Nuri al-Maliki lo ha resistido.

La economía sigue estando por el suelo, con la industria petrolera generando el 95 ciento de los ingresos del país, pero sólo 1 por ciento del empleo. A pesar del gran aumento en los precios del petróleo en los últimos años, un 25 por ciento de los iraquíes vive bajo la línea de pobreza.

A fin de garantizar un clima favorable para las compañías petroleras y otros inversionistas, el gobierno de Maliki ha continuado la hostilidad de Saddam Hussein contra los sindicatos independientes. En su cateo del 2011, el Consejo Internacional de Sindicatos declaró que en Irak:

En enero, el personal del hotel más famoso de Bagdad se declaró en huelga exigiendo un bono de seguridad después de los múltiples ataques con morteros y la muerte de dos trabajadores, [y] el presidente del Sindicato Iraquí de Maestros en Basora fue encarcelado y el gobierno trató de interferir con las elecciones. La policía iraquí allanó y cerró las oficinas de los sindicatos de la electricidad.

En marzo, después de que los trabajadores petroleros protestaron por los bajos salarios y la condición de ilegalidad de su sindicato, los dirigentes sindicales fueron relegados, mientras que en junio, los trabajadores portuarios protestando la prohibición de los sindicatos portuarios en el sur de Basora, fueron rodeados por las tropas y sus líderes relegados. Los derechos sindicales son legalmente muy limitados.

Si bien la guerra abierta ha cesado, Irak sigue siendo un lugar donde la muerte reina, con asesinatos y bombardeos rutinarios. En agosto, una campaña de atentados sincronizados contra musulmanes chiitas en 13 ciudades dejó al menos a 74 personas muertas e hirió a otras 250.

Incluso el Kurdistán iraquí, supuestamente un modelo para un Irak libre y democrático bajo protección de EE.UU., está dominado por matones y partidos políticos corruptos. Allí, la policía antimotines atacó una protesta pacífica pro-democracia en la primavera pasada, hiriendo a unas 100 personas.

Eso quedó de la infame "Misión Cumplida" de George W. Bush en el 2003.
Irak iba a ser una pieza clave en el esfuerzo de Washington para rehacer el Medio Oriente, y resucitar el imperio americano --el primer paso antes de anular del régimen sirio y de enfrentarse militarmente contra Irán.

Pero Irak hoy, en el mejor de los casos, es un muy inestable estado cliente. Los principales rivales de Maliki, el clérigo chiita Muqtada al-Sadr y Ahmed Chalabi, ex favorito de los neoconservadores, ambos miran hacia Irán por apoyo político. Maliki también ha tenido buen cuidado de fomentar sus relaciones con su vecino, recibiendo el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, en una visita que dejó a Washington echando humo.

Estados Unidos todavía espera llegar a un acuerdo con Maliki para mantener unos pocos miles de asesores militares entrenando a las tropas iraquíes en el uso del equipo militar norteamericano. Pero eso sería sólo una sombra de la huella que EE.UU. una vez esperó dejar en Irak.

Ahora Washington tendrá que competir con Teherán por influencia en Bagdad --y ya está claro que Irán tiene la sartén por el mango. Es por eso que la administración Obama precedió el anuncio de la retirada de las tropas de Irak con una fuerte, pero altamente dudosa acusación de que agentes iraníes estaban conspirando para asesinar al embajador saudí en Estados Unidos.

La salida de las tropas estadounidenses de Irak no será seguida por una liquidación comercial de sus activos militares. Como el periodista Nick Turse reportó en TomDispatch.com:

El año pasado, el Washington Post informó que EE.UU. había desplegado fuerzas especiales en 75 países, desde Sudamérica hasta Asia Central. Recientemente, sin embargo, el portavoz del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU., Coronel Tim Nye, me dijo que en un día cualquiera, las fuerzas especiales estadounidenses operan en unos 70 países, y que el total de países para el fin de año sería de alrededor de 120.

Estas fuerzas están involucradas en una serie de misiones, de los Húsares del Ejército involucrados en combate convencional en Afganistán, al equipo SEAL de la Marina que asesinó a Osama bin Laden en Pakistán, a los instructores del Ejército, Armada, Fuerza Aérea y la Marina dentro del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU. trabajando mundialmente desde la República Dominicana hasta Yemen.

Ese es un buen resumen del imperialismo americano, al estilo Obama: en lugar de arrasadoras y carísimas invasiones y ocupaciones, la nueva doctrina militar exige entretejer agentes de las Fuerzas Especiales y de la CIA en operaciones militares en decenas de países en todo el mundo. Y en lugar de la reducida "coalición de los dispuestos" de Bush en Irak, Obama está creando alianzas militares como una cubierta para el tipo de acción que EE.UU. quiere ver --como arrastrar a la OTAN a financiar la intervención en Libia, y fortalecer los lazos militares con los rivales de China en Asia.

Bajo este plan, la gran guerra en Irak --y espera Washington que eventualmente en Afganistán también-- terminará, cediendo paso a un sinnúmero de conflictos de baja intensidad en los que EE.UU. actuará como proveedor de armas y asesores. Los grandes sueños imperiales de febrero del 2003 pueden haber desaparecido. Pero el imperialismo estadounidense sigue siendo tan mortal como siempre.

Traducido por Orlando Sepúlveda

Página principal | Retornar arriba

 



Lee los números anteriores de Obrero Socialista.


Lee lo más actual sobre Puerto Rico, de la lucha estudiantil a la situación dentro del movimiento obrero. También se puede leer reseñas de obras artísticas y análises marxistas en español.


Protesta la ley SB1070 con este cartel...Ponlo en tu pared o ventana. Haz clic aquí para bajar el cartel en formato PDF.