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Ocupa en todas partes diciembre de 2011 y enero de 2012 | página 1
LA COORDINADA represión contra los campamentos Ocupa no silenciará un movimiento que finalmente ha dado voz al descontento de la mayoría de la clase trabajadora.
EL MULTIMILLONARIO alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, dijo que ordenó el desalojo del campamento Ocupa Wall Street para garantizar la seguridad y la salubridad, no para limitar el derecho a la libre expresión. Sus palabras fueron repetidas por alcaldes y medios en todo el país para justificar la ola de asaltos contra los campamentos del movimiento.
Pero el teniente de policía John Pike mostró al mundo entero lo que realmente está pasando. Pike, un policía de la Universidad de California Davis, sádicamente fumigó con gas pimienta a un grupo de estudiantes manifestándose pacíficamente el pasado 18 de noviembre. Capturada en video, ésta es una indeleble imagen de la violenta y vengativa represión contra el movimiento Ocupa ordenada por los ricos y poderosos del país.
El 1 por ciento piensa que ha puesto nuestro movimiento en jaque, intimidándolo con la autoridad policíaca del estado y haciéndolo dudar de que un cambio real pueda lograrse. Pero están equivocados. El movimiento Ocupa ya ha cambiado la forma en que millones de personas piensan acerca de sus vidas, el mundo en que viven, y la política.
En sólo dos meses de existencia, el movimiento ha cambiado el debate nacional, poniendo la atención en la avaricia corporativa y la desigualdad económica --un logro nada modesto, considerando la estrecha discusión permitida en los medios corporativos. Ocupa ha demostrado que es posible ganar un amplio apoyo para algunas de las ideas de la izquierda: impuestos para los ricos, la creación de puestos de trabajo, terminar con las guerras, y exigir mayor responsabilidad de los dirigentes políticos.
Si los campamentos se mantienen o no, el movimiento ya ha proporcionado un lugar de encuentro para miles de veteranos del movimiento laboral, de organizaciones populares, y miles de gente nueva en el activismo político, para unirse y hacer causa común.
Muchas de las acciones de Ocupa se han centrado en defender el derecho a la libertad de expresión y de asamblea pacífica, es decir, el derecho a la protesta política. Pero Ocupa también ha profundizado sus vínculos con las luchas más inmediatas de la clase obrera, desde la resistencia a los salvajes recortes presupuestarios y el cierre de las escuelas, a apoyar huelgas y la lucha contra los desalojos de viviendas hipotecadas--creando redes de activistas que ahora tienen la experiencia práctica de la solidaridad mutua para poner en uso en las luchas por venir.
Ahora, la pregunta para los activistas es si y cómo reconstruir los campamentos que han sido arrasados por la policía y las autoridades locales --casi todas... demócratas.
Algunas voces en la izquierda aconsejan al movimiento aceptar la pérdida de los campamentos. Según este argumento, los activistas pueden ahora abandonar la estrecha cuestión de la defensa de su derecho a ocupar un espacio público, para tomar cuestiones más profundas, como las luchas con las que se ha vinculado en los últimos meses. Pero mientras estas luchas son sin duda muy importantes, aquellos que quieren dejar los campamentos atrás están pasando por alto algunos puntos cruciales.
Primero, los aparatos de seguridad del estado están siendo utilizados contra aquellos que sólo quieren criticar una sociedad en la que el 1 por ciento de la población controla el 40 por ciento de la riqueza, y cuestionar cómo la ley permite a las corporaciones comprar los favores de ambos partidos políticos. Ese ataque a los derechos democráticos básicos debe ser afrontado.
La importancia de la lucha por el derecho a la protesta y contra la violencia policial quedó manifiesta con el masivo mitin y Asamblea General del 21 de noviembre en la Universidad de California en Davis, en respuesta a la fumigación con gas pimienta sobre los activistas. Alrededor de una cuarta parte de toda la población estudiantil --y tal vez más-- asistieron, según las estimaciones.
En segundo lugar, los campamentos Ocupa son mucho más que sólo símbolos del movimiento. Ellos, y la organización que ellos requieren, proveen un espacio para que las personas se conecten a la lucha, y donde puedan plantear sus propias reivindicaciones, aprender sobre varios asuntos, y escuchar y participar en los debates acerca de cómo avanzar la lucha.
Otra importante cuestión para el movimiento es su actitud hacia el sistema político dominante. Por un lado, sindicatos como la Unión Internacional de Empleados de Servicios (SEIU, por sus siglas en inglés) y organizaciones liberales como MoveOn.org desean usar Ocupa como una marca para sus millonarios esfuerzos electorales --como con el campamento "Ocupa el Congreso" en Washington DC que intenta poner presión sobre los congresistas republicanos, pero no sobre Barack Obama y los demócratas.
Una de las fortalezas del movimiento ha sido su capacidad y voluntad de criticar al sistema político en su totalidad, no sólo a una de sus alas. De hecho, la mayoría de los activistas que han llegado a Ocupa están buscando la manera de construir un movimiento duradero en sus propias comunidades, mientras forjan relaciones con personas con ideas afines en otras localidades.
La rectora de la Universidad de California en Berkeley, justificando la represión policial, declaró que la acción directa y no violenta del movimiento Ocupa no tiene nada que ver con aquellas del movimiento por los derechos civiles de la década de 1960. Pero considere estas palabras de Martin Luther King Jr., pronunciadas en 1967, cuando King propuso que un Movimiento del Pueblo Pobre estableciera un campamento en Washington, DC:
Estas preguntas han permanecido sin respuesta por más de 40 años, aunque los políticos utilizan cada año el día en que conmemoramos a Martin L. King para asegurarnos de su compromiso con la igualdad.
En los días de King, los políticos nos prometieron que si somos pacientes, veríamos los resultados... algún día. Hoy, sin embargo, demócratas y republicanos marchan a paso acelerado para imponer austeridad, austeridad y más austeridad. Nuestro futuro, nos dicen, va a empeorar --y que es mejor comenzar a acostumbrarnos. El único debate que tienen es sobre cuánto más para reducir, en lugar de cómo crear puestos de trabajo y dedicar los recursos a los que necesitan con urgencia.
Ahora, Ocupa está haciendo estas preguntas una vez más. Pero mientras King se centró en la lucha de los afroamericanos y de los pobres excluidos del Sueño Americano en medio de una economía en auge, hoy, toda la clase obrera americana enfrenta un profundo y permanente deterioro en su calidad de vida, por medio de recortes salariales, desempleo y arrasadoras reducciones a lo que queda de la red de seguridad social.
Pero la única respuesta que los activistas han obtenido por parte de las autoridades ha venido en la forma de represión política sobre los campamentos de Ocupa en todo Estados Unidos, coordinadas por alcaldes demócratas doble-lengua.
La pérdida de los campamentos es un duro golpe, pero no uno fatal. En Francia, después de Mayo de 1968, un popular poster expresaba: "El comienzo de una prolongada lucha". Ocupa no han alcanzado el nivel de los acontecimientos de Francia en 1968, pero está claro que está al comienzo de algo, con grandes batallas por venir. El tiempo para prepararse es ahora.
Traducido por Orlando Sepúlveda
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