Catástrofe en el Golfo

junio-septiembre de 2010 | página 4

Despues de que el volcán del petroleo en el Golfo de México había sido tapado, la administración de Obama prometió penalizar a BP. No obsante, futuras catástrofes son ciertas a ocurrir debido a la naturaleza de un sistema que prioriza el provecho capitalista al bienestar del planeta.

DURANTE EL periódo en el que el petróleo estaba brotando en el Golfo, cada día traía nueva evidencia de la incompetencia y arrogancia del gigante petrolero BP --y de cómo la implacable búsqueda de ganancias, al corazón del sistema capitalista, amenaza al planeta.

La campaña de relaciones públicas de BP, diseñada para desorientar las responsabilidades por la catástrofe de Deepwater Horizon, está fallando de la misma manera en que fallaron los mecanismos de seguridad en la plataforma.

Los documentos que han emergido en la prensa y en el testimonio frente al Congreso prueban, sin lugar a dudas, que BP --una de las compañías más rentables del mundo--conocía e ignoró las inquietudes existentes acerca de la seguridad del pozo Deepwater Horizon, y aún más, cortó esquinas y no llevó a cabo medidas de seguridad, para así acrecentar sus ganancias.

Entre la evidencia más reciente: Según unos correos electrónicos publicados por el Comité de Energía y Comercio de la Casa de Representates, BP decidió ignorar medidas de seguridad claves, días antes de la explosión del 20 de abril en la plataforma. En un mensaje enviado la previa semana, el ingeniero Brian Morel calificó Deepwater Horizon como una "pesadilla de pozo petrolero". En otro, el funcionario de BP Brett Cocales respondió a una advertencia por medidas adicionales: "Pero, a quién le importa, ya se acabó, punto final, estará todo bien."

Ahora, la administración Obama está actuando contra BP. El presidente pronunció un discurso nacionalmente televisado a mediados de julio, y citó al presidente de BP a la Oficina Oval al día siguiente. El Departamento de Justicia entabló una investigación a la explosión que mató a 11 trabajadores y que desató el derrame.

BP debe ser responsabilizado, y si Obama usa el peso de la opinión pública para anunciar que hara pagar al gigante petrolero por contaminar el Golfo y matar a 11 trabajadores, tanto mejor. (Mejor sería meter en la cárcel los executivos de BP y sus amigos de Halliburton y Transocean, o por lo menos darles altas multas por sus crímenes.)

Pero esta ráfaga de palabras y acción no cambia el hecho de que bajo la administración Obama, como toda administración precedente, a BP y otras petroleras se les ha permitido demasiado y por demasiado tiempo.

Y eso debe enseñarnos una lección sobre los gobiernos bajo el capitalismo: No están ahí para responsabilizar a las corporaciones de nada, pero para servirlas y proteger sus ganancias, intereses y poder.

Según un artículo investigativo de Tim Dickinson en Rolling Stone titulado "The Spill, the Scandal and the President":

Como los ataques de al-Qaeda, el desastre en el Golfo fue precedido por muchas advertencias--pero la administración las ignoró.

En vez de controlar al [Servicio de Manejo de Minerales (MMS, por sus siglas en inglés) del Departamento del Interior], como lo había prometido aun antes de asumir la presidencia, Obama dejó en sus puestos muchos de los altos funcionarios que supervisaron la cultura de corrupción en la agencia. Les permitió dar autorizaciones sin cuestionamientos a las peligrosas operaciones de excavación petrolera de BP--una compañía con el peor récor entre las empresas petroleras--sin protecciones para el medio ambiente, usando las beneficiosas regulaciones preparadas durante la administración de Bush.

Modificó su respuesta al derrame en el Golfo a base de estimados equivocados y engañosos de BP--y luego desplegó a sus mejores asesores para repetir la baja cifra de flujo de unos 5.000 barriles por día, tiempo después que una mejor ciencia aclaró que el catástrofe eclipsaría la del Exxon Valdez.

Luego, ¿por qué el gobierno le permitió la compañía de manipular el desastre? "El efecto de dejar a BP la responsabilidad de tapar el pozo, dice un científico involucrado en el esfuerzo del gobierno, ha sido 'como el de un chófer borracho que causa un accidente y luego ayuda a la policía con su investigación,'" escribió Dickinson.

Más allá de la específica falla de supervisar a Deepwater Horizon, la administración Obama ha permitido que un problema más amplio sigua sin solución --la plataforma de BP era parte de un grupo creciente de pozos petroleros a mar abierto hundidos en las frágiles aguas del Golfo de México, con una profundidad de una milla o más. Automáticamente, estos pozos corren un riesgo más alto de derrame catastrófico. Como Dickinson escribe:

En mayo del 2.000... un documento de investigación de MMS preparado con la participación de empresas petroleras --incluso la en aquel entonces compañía llamada BP Amoco-- advirtió que [un derrame de un pozo en agua profunda] podría terminar toda operación en mar abierto. La industria no puede "aguantar una explosión en agua profunda," dice el documento, añadiendo que 'ninguna compañía individual tiene la solución' para tal catástrofe. "Una verdadera prueba nos enfrentará si ocurre una explosión en agua profunda."

He aquí la prueba, y tanto BP como el gobierno han fracasado.

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ES POSIBLE que BP reciba algún castigo, si podemos creer a los líderes de ambos partidos. Pero no cuenten con eso. Mientras los ejecutivos de BP lloran por todo el dinero que la compañía pierde y por la caída del precio de sus acciones, lo que la historia nos enseña es que BP sólo pagará una pequeña fracción de lo que debiera.

Es por eso que el analista de Citigroup Mark Fletcher, por ejemplo, dijo a Reuters que las acciones de BP son una buena compra en este momento, porque las reacciones de los accionistas parecen "desproporcionadas a los probables costos para la compañía, aun asumiendo que daños pueden ser reclamados."

Es verdad--la última parte no es un error. Mucha gente dentro de la industria y Wall Street ya están haciendo cola para hacer apuestas financieras de que BP no pagará ningún daño. Después de todo, hay un precedente: el desastre del Exxon Valdez en 1989. Como escribió Sharon Smith de SocialistWorker.org:

Casi 33.000 gentes de Alaska, incluyendo trabajadores de la pesca que perdieron su trabajo cuando las plantas conserveras de pescado cerraron y los aldeanos nativos que dependían de la caza de animales salvajes para su subsistencia, ganaron un juicio contra Exxon en 1994 --y un jurado les concedió $287 millones para compensar las pérdidas económicas inmediatas y $5 mil millones de daños punitivos por el irresponsable comportamiento de la compañía.

Pero la compañía no tenía intención de pagar ni un centavo en daños punitivos. Su equipo de relaciones públicas no reparó gastos en preparar una batalla legal desde los primeros días del desastre.

De hecho, los daños fueron radicalmente reducidos por medio de una apelación. Exxon aceptó el año pasado pagar menos de $1 mil millones, incluyendo el interés.

Aun si BP tiene que pagar algo, dice Fletcher, es probable que todo esté bien a largo plazo. "La cifra de potenciales gastos de BP de unos $700 millones, bruto, o de $450 millones, neto, (basado en una tasa de interés de 65 por ciento) parece razonable. Esto representa alrededor de 2 por ciento de las ganancias de este año," dijo Fletcher.

Dos por ciento de las ganancias de un año solo por destrozar el Golfo de México no es ni siquiera un tirón de orejas--pero es normal cuando se trata de "responsabilizar" a las compañías por el daño que hacen al medio ambiente.

Mientras tanto, Andrew Ross Sorkin del New York Times sugirió una ruta aun más barata para los accionistas de BP:

La idea de que BP puede declarar la bancarrota, particularmente como parte de una fusión que le permitiría limitar sus responsabilidades por el derrame, empieza a filtrarse por Wall Street. Los banqueros y los abogados ya están evaluando potenciales acuerdos (y salivando sobre sus potenciales honorarios)...

Se dice que a Shell y a Exxon Mobil ya les sale agua a la boca. Y los genios legales sueñan con escenarios en los que BP declararía una bancarrota preparada y apartar los gastos de la limpieza --y potencialmente millones de dólares de reclamos legales-- a una entidad corporativa separada.

Esas palabras requieren una pregunta: ¿Por qué BP, una empresa que recogió más de $16 mil millones de beneficios el año pasado, no debe enfrentar un castigo más severo que el "fondo de compensación" que propuso Barack Obama en su discuso? O, ¿por qué el gobierno federal no debe tomar la propiedad estadounidense de BP y emplearla inmediatamente para limpiar el derrame y compensar a los que han perdido su trabajo o a sus seres queridos?

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LA CAMPAÑA de relaciones públicas de BP desde el 2000 se ha enfocado en el lema "Más allá del petróleo"--como si la compañía encabezara la transición del petróleo hacia nuevas tecnologías más beneficiosas para el medio ambiente. La catástrofe en el Golfo debe hacer desvanecer para siempre la idea que puede haber una industria petrolera segura, responsable y "verde".

Nadie de BP hizo un verdadero esfuerzo para formular un plan comprensivo para limpiar un derrame catastrófico por una simple razón: Eso no era parte del plan de BP para maximizar las ganancias. Ese tipo de decisión miope se hace millones de veces por año, doquier en la economía capitalista, porque la lógica del libre mercado considera al mundo solamente como algo para explotar por provecho económico.

Si una compañía como BP fuera expropiada y puesta bajo control democrático --no obligado a los intereses de unos pocos ejecutivos y accionistas corporativos-- no habría los cortes de esquinas que provocaron el derrame en el Golfo. Pero más allá de eso, la vasta riqueza de la empresa y sus recursos serían dedicados al desarrollo y a la implementación de tecnologías alternativas de energía en gran escala.

Es decir, la única manera en que BP podría ir "más allá del petróleo" es si BP --y el resto de la industria energética-- fuera controlada y dirigida por sus trabajadores, a favor de los intereses de todos. Pero eso no ocurrirá sin una transformación radical --no sólo de la industria de energía.

En este momento, no hay alternativa verdadera al petróleo. Es el motor de la gran mayoría de la industria, sin hablar del ejército. Hasta que eso cambie, la necesidad por el petróleo empujará al gobierno estadounidense a mirar para el lado, mientras los contaminadores corporativos, tales como BP, dañan permanente al medio ambiento, aquí o en el extranjero.

Tampoco hay solución al renunciar el petróleo individualmente --una maniobra que simplemente no es posible para la gran mayoría del pueblo trabajador, y posiblemente para nadie. Y como escribió Seth Borenstein en Salon.com:

¿Listo a parquear el carro y montar la bicicleta o caminar? Bueno, la bicicleta y los zapatos contienen subproductos petroleros. Y claro, puede que baje el consumo de energía al apagar el aire acondicionado, pero los ventiladores eléctricos también contienen plástico que proviene del petróleo. Y el aislante térmico para mantener fresca la casa, también empezó como petróleo... No se puede escapar los productos petroleros con una malteada de comida rápida--que probablemente contiene un espesante petroquímico. El petróleo está todo alrededor.

Una economía basada en el petróleo es muy rentable. Como escribió el autor Paul Street:

Como tantas otras cosas en el actual sistema económico global, el desastre de BP es otro caso de las fuerzas de la producción vueltas salvajes y fatales por su cautividad y perversión por los imperativos sociopáticos y amorales del sistema de lucro. No es nada de nuevo. Una y otra vez desde que Marx y otros radicales enemigos del capitalismo escribieron, hemos visto el imperativo del provecho económico sembrando la semilla de la catástrofe ecológica, y un ataque constante sobre la salud de los seres humanos y otros seres vivientes.

Finalmente, eliminar las catástrofes ecológicas tales como el derrame en el Golfo, exigirá una reestructuración radical del sistema en que vivimos --y la construcción de un nuevo mundo, en que la ganancia económica ya no tiene prioridad sobre las necesidades humanas, y en que las amenazas al medio ambiente ya no se ignoran.

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