EDITORIALES
¿Una reforma para celebrar?

abril-mayo de 2010 | página 2

EN LOS días posteriores a que el Congreso aprobara la reforma al sistema de seguros de salud, los medios de comunicación han descrito la nueva ley como "un logro histórico", "una victoria para el pueblo", "un esfuerzo monumental" y otras frases similares. Organizaciones progresistas, muchas de las cuales habían sido enérgicos críticos del proyecto de ley, aclamaron su aprobación.

¿Tenemos motivos para celebrar? La ley incluye cambios beneficiosos, tales como la expansión del Medicaid, el programa federal que da asistencia médica a los pobres. Sin embargo, estos cambios vienen acompañados por muchos otros que sólo empeorarán el cuidado de la salud de millones de gente obrera y pobre. Considerada en su totalidad, la nueva ley es un desastre que se cierne sobre los trabajadores y un enorme regalo para las corporaciones de la industria de la salud y de seguros.

La reforma no incluyó una opción pública. En vez, obliga a la gente a comprar pólizas de seguros privados, sin ninguna garantía de que las primas serán de bajo costo o habrá una cobertura adecuada. La ley también reduce el gasto y los beneficios del programa federal Medicare en $500 millones de dólares. Además, impone un impuesto a los seguros provistos por el empleador --medida destinada a los planes mal llamados seguros "Cadillac", pero que en realidad afectará a todos los asegurados con beneficios decentes.

La lista sigue y sigue. Pero la opinión más aceptada es que el destino de la presidencia de Obama estaba ligado a la aprobación de esta legislación. Por esta razón, la Casa Blanca y los líderes demócratas, como la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, intimidaron y sobornaron a los disidentes dentro de su partido. Por ejemplo, el Caucus de Congresistas Hispano que por la promesa de una reforma migratoria terminaron votando por una ley que excluye a los inmigrantes.

El foco de atención de los medios se ha concentrado no en el contenido de la legislación, pero en las extravagantes maniobras parlamentarias que los demócratas utilizaron para circunvalar la oposición del Partido Republicano.

Pero estas complicadas maniobras se convirtieron en otra forma para hacer aún más concesiones a la derecha. Por ejemplo, en la recopilación de las revisiones entre ambas versiones de la legislación aprobadas por las dos cámaras del Congreso, los líderes demócratas eliminaron una provisión apoyada por Obama que le habría dado al gobierno federal la autoridad para regular las primas de los seguros médicos.

Además, para ganar el apoyo de un grupo pequeño de congresistas demócratas anti-aborto, Obama escribió una orden ejecutiva que reafirmó la prohibición de dar cobertura a procedimientos de aborto electivo.

Se calcula que "hasta 32 millones de personas" van a recibir cobertura médica bajo la ley. Pero más de un tercio de los que hoy no tienen seguro, o alrededor de 20 millones de personas, seguirán desasegurados durante los primeros diez años de la reforma --entre ellos, millones de inmigrantes indocumentados que no serán elegibles para recibir subsidios federales.

Otras medidas que pueden ser vistas como desfavorables para las compañías de seguros-como prohibir a las aseguradoras negar cobertura a pacientes con condiciones pre-existentes- son neutralizadas con otras concesiones; como aquella disposición que les permite cobrar a los pacientes mayores hasta cuatro veces más que a los jóvenes.

Como la Dra. Marcia Angell, ex directora de la revista New England Journal of Medicine y un fuerte crítica de la propuesta demócrata, explicó:

"Lo que hace este proyecto de ley es permitir a la industria de seguros comerciales no sólo permanecer, sino que consolidar su posición como eje del sistema de seguros de salud... No sólo las mantiene en su lugar, sino además canaliza alrededor de $500 mil millones del erario público a estas empresas por más de diez años... y obliga a la gente a comprar el producto de estas empresas, cobren lo que cobren".

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ES COMPRENSIBLE que mucha gente busque razones para celebrar la aprobación de esta ley. Por un lado, los republicanos finalmente no se salieron con la suya en el Congreso. Esto se había hecho un suceso raro, sobre todo en la cuestión de la atención de salud, a pesar de que los demócratas tengan la mayoría parlamentaria más grande desde los años setenta.

El rally de los fanáticos del "Tea Party" en el Capitolio, motejando con epítetos raciales y homofóbicos a demócratas como el ex activista por los derechos civiles John Lewis y el congresista gay Barney Frank, expuso la horrible razón por la que la derecha se opuso a la reforma del seguro de la salud: racismo e intolerancia.

Los republicanos perdieron. Pero que los demócratas hayan ganado también es un problema, porque en este caso se trata de la aprobación de una ley que causará más mal que bien para la mayoría de personas en Estados Unidos. La cuestión más importante es cuánto tendrá que pagar la gente, y qué va a obtener por su dinero. No hay nada que garantice que el seguro que estaremos obligados a comprar será accesible o adecuado.

Ahora, bajo la ley firmada por el presidente Obama, millones de personas estarán forzados, bajo amenaza de una multa anual de $ 750, a comprar el defectuoso producto de la industria de seguros.

Para pagar por los subsidios previstos para los pobres, la legislación exige recortes en el gasto y beneficios del programa Medicare para los ancianos --y un nuevo impuesto a los planes de seguro de salud por medio del empleador. La ley no hará nada para revertir la presión para reducir los beneficios de los seguros médicos, ya que los empleadores continuarán trasladando el costo a los trabajadores.

¡Qué perverso resultado en el que terminó la oportunidad que recibió Barack Obama y los demócratas hace un año: la masiva confianza del público en favor de transformar el disfuncional sistema de seguros médicos!

La gente seguirá odiando a los parásitos de la industria de seguros, pero también despreciará aún más un sistema político que atiende a los intereses de las empresas antes que las necesidades de la población.

La necesidad de una verdadera reforma al sistema de seguros de salud -eliminar el lucro como motivo en el cuidado de salud- sólo crecerá más urgentemente a medida que la legislación demócrata entra en vigor en los próximos años. La necesidad de organizarnos por una alternativa real, estando claros sobre "el logro histórico de Barack Obama", no es un motivo de celebración.

Traducido por Lance Selfa

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