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La renovada lucha por salir de las sombras abril-mayo de 2010 | página 1
ORLANDO SEPÚLVEDA evalúa la vuelta a las calles del movimiento por la legalización de los inmigrantes indocumen-tados.
ALREDEDOR DE 200.000 personas marcharon el 21 de marzo en Washington, DC, para protestar la falta de acción por parte del presidente Obama y del Congreso en aprobar una ley que legalice a más de 11 millones de inmigrantes indocumentados, y para exigir la reunificación familiar, el fin de las redadas y las deportaciones, y un sistema de inmigración más justo y más humano.
La masiva movilización pone de manifiesto el potencial de reactivar el movimiento por los derechos de los inmigrantes, con la misma fuerza que mostrara en forma espectacular en el año 2006. Entonces, las llamadas mega-marchas detuvieron en seco la draconiana propuesta anti-inmigrante HR 4437, del representante James Sensenbrenner (R-Wisconsin).
La movilización de marzo fue convocada por la coalición Reform Immigration for América (RIFA), la que incluye más de 200 organizaciones en todo el país --entre ellas, grupos de defensa de los derechos de los inmigrantes, sindicatos e iglesias. Juntos, ellas buscan forzar una reforma migratoria en la agenda política del Congreso para este año.
Los efectos de la marcha se hicieron sentir en el Capitolio incluso semanas antes de que ésta sucediera. En una reunión con Obama, 13 líderes de RIFA le pidieron al presidente trabajar con los senadores Charles Schumer (D-N.Y.) and Lindsey Graham (R-S.C.) "para presentar un marco teórico para una reforma integral de inmigración antes de la Marcha por América del 21 de marzo", según un comunicado de prensa de la Coalición de Illinois por los Derechos de los Inmigrantes y los Refugiados (ICIRR).
De hecho, Obama se reunió con los senadores Schumer y Graham para discutir la cuestión. "Es claro que la marcha está obligando al Presidente y los dirigentes políticos a prestar atención a la reforma migratoria", declaró ICIRR en su comunicado de prensa. Y así, como la marcha se acercaba y la presión crecía, los dos senadores publicaron su plan de reforma migratoria en una editorial del Washington Post, dos días antes de la marcha, bajo el título "El camino correcto para arreglar la inmigración".
Sin embargo, el plan que Schumer y Graham han presentado trata de la mejor manera de "reparar" la política de inmigración para servir los intereses de las corporaciones estadounidenses; pero es un camino sin salida para los inmigrantes --y para los trabajadores todos. Si sus severas propuestas se convierten en la base de reforma migratoria, será necesario el espíritu de protesta y resistencia desplegado el 21 para derrotarla.
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Mientras millones de personas ven la necesidad de reforzar los derechos de todos los trabajadores, los políticos --tales como Obama que apoyan este plan de reforma-- sólo ven la oportunidad de perpetuar la desigualdad para los inmigrantes. Esto, a su vez, amenaza los estándares de vida de todos, debilitando los derechos civiles y laborales de cada uno.
El plan Schumer-Graham consiste de cuatro partes: el fortalecimiento de la seguridad fronteriza y de la aplicación de la ley al interior; tarjetas de Seguro Social biométricas para todos los trabajadores, nativos e inmigrantes; la creación de un programa de trabajadores huéspedes; y un "duro pero justo" camino a la legalización.
En materia de seguridad fronteriza y de ejecución de la ley migratoria, los senadores escriben: "Queremos fortalecer los recientes esfuerzos para asegurar nuestras fronteras mediante el aumento de la dotación del personal de la Patrulla Fronteriza y del financiamiento en infraestructura y tecnología...Otras medidas incluyen la expansión de la ejecución doméstica de la ley...y la compleción de un sistema que cerciore la salida de personas que entren a Estados Unidos con visas legales, e informe a las bases de datos de las instituciones de aplicación de la ley acerca de quién se queda".
Según una declaración de la Red Nacional por los Derechos de los Inmigrantes y de los Refugiados (NNIRR), un día antes de la marcha, Schumer y Graham proponen en su marco teórico, "duras y fallidas estrategias de aplicación de la ley" como pieza central de sus propuestas "con la esperanza de recibir apoyo de conservadores, no importa las consecuencias a los derechos humanos de esas políticas".
En su documento, los personeros de la NNIRR afirmaron estar "muy preocupados de que las provisiones descritas por los senadores de ampliar y profundizar las severas prácticas de represión, que han causado el trauma y la separación de las familias inmigrantes, fomenten la discriminación racial y den lugar a más muertes trágicas en la frontera México-EE.UU."
Además, si Schumer y Graham se saliesen con la suya, no sólo los derechos civiles de los inmigrantes serán atacados, sino los de todos. Los senadores sostienen que "terminar con la inmigración ilegal requiere un sistema eficaz de verificación de empleo que responsabilice a los empleadores...Queremos exigir que todos los ciudadanos de EE.UU. e inmigrantes legales que deseen un empleo obtengan una tarjeta de Seguro Social de alta tecnología y a prueba de fraude. El empleador se encargaría de deslizar la tarjeta a través de una máquina para confirmar la identidad de la persona y su estatus migratorio".
Ambos senadores también prometen que "[l]os empleadores que se nieguen a usar la tarjeta o que de otro modo a sabiendas contraten trabajadores no autorizados enfrentaran fuertes multas y hasta penas de prisión, por reincidencia".
La tarjeta de identificación plantea graves dudas acerca del futuro de las libertades civiles en Estados Unidos. "No podemos entregar nuestras libertades civiles más esenciales al intentar arreglar nuestro sistema de inmigración", señaló Laura Murphy, directora de la Oficina Legislativa de la Unión Americana por las Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) en Washington. Y agregó: "Al igual que el número del Seguro Social, el uso de un documento nacional de identidad puede rápidamente propagarse a otras áreas como los viajes, el voto, las transacciones financieras y más."
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Como señala Murphy de la ACLU, "Un sistema biométrico de identidad nacional o cualquier sistema masivo de verificación de empleo, esencialmente requeriría a todos los estadounidenses obtener un 'cupón de autorización' para trabajar".
Esto es simplemente un nuevo brillo en una vieja categoría de mano de obra con pocos o ningunos derechos: los trabajadores huéspedes. Este tipo de programas tienen una larga historia de abuso y súper explotación de trabajadores inmigrantes en este país. Refiriéndose al programa 'bracero' de mediados del siglo pasado, el autor Justin Akers Chacón lo calificó como un "sistema de castas", que "concede la formalidad del derecho de los trabajadores temporales a afiliarse a sindicatos", pero sabotea ese derecho con "varios niveles de obstrucción":
La individualización del contrato impidió la negociación colectiva. Esto aseguró la separación de los braceros del resto de la clase obrera y legalmente redefinió a los trabajadores temporales como virtual propiedad de los productores.
El abuso a los trabajadores huéspedes ha continuado con otros programas desde entonces. Recientemente, en marzo del 2008, cerca de cien trabajadores inmigrantes en el astillero de Signal International en Pascagoula, Mississippi, se salieron de sus puestos de trabajo para protestar por las paupérrimas condiciones laborales y de habitación. Los trabajadores habían sido reclutados en la India bajo el actual programa de trabajadores huéspedes HB-2 y obligados a aceptar estas condiciones debido a la deuda contraída con sus reclutadores.
"La cuestión primordial es que el programa de trabajadores huéspedes del gobierno de EE.UU. es utilizado como un vehículo para el tráfico de mano de obra y de esclavitud forzada", dijo Saket Soni, director de Centro de Trabajadores por la Justicia Racial de New Orleans, una organización de derechos laborales que vino en ayuda de los trabajadores de Signal.
Bajo el marco teórico Schumer-Graham, esos abusos serían institucionalizados en una escala masiva. La NNIRR declara en su documento que esta nueva propuesta de trabajadores huéspedes "es una receta para el desastre que sólo se limita a establecer una mayor explotación de los trabajadores migrantes con menos derechos, incluyendo menos acceso de los trabajadores a la tarjeta verde y que eventualmente podría convertirse en indocumentados".
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Al empujar una legislación que obligaría a los inmigrantes indocumentados a pagar multas e impuestos atrasados, Schumer y Graham intentan atenuar las críticas de la derecha anti-inmigrante. Sin embargo, porque los empleadores mantienen bajos los salarios de los trabajadores indocumentados, millones encontrarán estas condiciones imposibles.
En cualquier caso, estudio tras estudio muestran que los trabajadores indocumentados pagan impuestos, en tasas iguales o mayores que el resto de la población.
Además, para asegurar a los críticos que ellos no están proponiendo una amnistía, Schumer y Graham requieren a los inmigrantes indocumentados "admitir que violaron la ley y el pago de su deuda a la sociedad" por medio de "servicio comunitario". ¿Qué quiere decir esto exactamente?¿Debemos esperar, si su propuesta se convierte en ley, ver grupos de obreros en las carreteras y en los parques trabajando por gratis lo que podría ser un trabajo remunerado? Imágenes de las gangas encadenadas de trabajo forzado vienen a la mente.
Y si millones de trabajadores indocumentados se ven obligados a realizar trabajo no remunerado, esto reforzará la animosidad de los trabajadores nativos contra los inmigrantes por realizar trabajo que, en un momento de crisis económica y el desempleo masivo, podría poner comida en la mesa de sus familias.
Mientras tanto, los indocumentados, entre las horas extra de trabajo para pagar las multas y los impuestos, el tiempo que tendrán que dedicar a su "servicio comunitario" y el que deben a sus familias, tendrán que estudiar para ser "competentes en inglés."
Luego está el requisito de "demostrar antecedentes limpios."¿Descalificará o no a alguien una condena por DUI? ¿Qué hay de haber fumado marihuana cuando adolescente? ¿Qué pasa con los conductores de inmigrantes o los jóvenes que no hacen nada malo, pero son racialmente discriminado por la policía y arrestados con cargos fabricados?
Incluso en caso de que un inmigrante indocumentado cumpla todas estas condiciones, todavía está el requisito de que él o ella tendrán que "ir a cola de la línea de los posibles inmigrantes para ganar la oportunidad de trabajar hacia la residencia legal permanente."¡Qué generosidad! Muchas gracias, señores senadores.
"El camino correcto de reparar la inmigración" de hecho ha sido propuesto por los trabajadores indocumentados, jóvenes inmigrantes y activistas que han desafiado la indiferencia de los políticos. Por ejemplo, campañas como la lucha para detener la deportación del estudiante universitario de Chicago Rigo Padilla, y la reciente protesta contra el gran anti-inmigrante alguacil Joe Arpaio en Arizona --ambas lideradas principalmente por jóvenes-- han ayudado a reconstruir la confianza del movimiento inmigrante.
El resurgimiento del movimiento puede ser visto en la marcha de los jóvenes indocumentados en Chicago el 10 de marzo para anunciar que estaban saliendo de las sombras...para luchar. Su espíritu fue llevado en los cientos de autobuses que llegaron a Washington, DC, el 21 de marzo.
Allí, con fuerza los manifestantes expresaron sus demandas, y en ningún momento ellos pidieron mayor aplicación de la ley o más seguridad fronteriza. Tampoco pidieron tarjetas biométricas o cualquier otro sistema de verificación, ni programas de trabajadores huéspedes.
En cambio, exigieron la legalización de todos, la reunificación familiar, con justicia y dignidad, y no más redadas ni deportaciones.
La masiva manifestación el 21 de marzo muestra que podemos luchar por la legalización para todos --y sin regalos para las corporaciones. Pero esta lucha debe ser parte de la lucha por el derecho al trabajo de todos los obreros y obreras en este país.
¡Sí se puede! ¡Sí podemos...y debemos salir una vez más el Primero de Mayo, el Día Internacional de la Clase Obrera, a marchar por la Legalización y Trabajos Para Todos!
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