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La reforma al seguro medico ¿Mejor o peor que nada? octubre-noviembre de 2009 | página 1
EL DISCURSO ante el Congreso del presidente Barack Obama en septiembre le ayudó a recuperar algo del impulso que había perdido durante del verano, pero no sabemos si esto resultará ser bueno o malo.
Ciertamente, muchas personas que quieren una genuina reforma al irracional, derrochador y cruel sistema de seguros médicos del país estuvieron felices de ver que Obama no tolerará las calumnias de la derecha. Sin embargo, los simpatizantes de la reforma no deben perder la cabeza.
Mientras aún se escuchaban los aplausos a Obama, cuando éste calificó la histeria acerca de los "paneles de muerte" como "una mentira, llana y sencillamente", él logró insertar dos concesiones a la derecha: su plan, hasta este momento no anunciado, no cubrirá a trabajadores indocumentados (la refutación que incitó al racista congresista Joe Wilson de Carolina del Sur a gritar "usted miente" al presidente), ni permitirá que el gobierno federal pague por un aborto.
Al otro día, los liberales, tales como Keith Olbermann y Rachel Maddow de MSNBC estaban tan cautivados con la respuesta de Obama a los argumentos de la derecha --y tan contentos de dar a Wilson su bien merecida paliza-- que por ningún momento se preguntaron dos cuestiones claves: ¿por qué no debieran todos, no importa su estatus migratorio, tener el derecho a la salud? ¿Y por qué las mujeres deben aceptar que el gobierno no cubra un procedimiento médico esencial, como lo es el aborto?
Aparentemente, "la cobertura universal", a fin de cuentas, no es realmente universal. Si Obama y los demócratas están dispuestos a dejar fuera de la reforma al sistema de seguros médicos a los inmigrantes y las mujeres, ¿qué dice esto acerca del resto de la reforma?
Detrás de la retórica se revela un programa pro corporativo que ofrece la zanahoria de "la reforma al seguro médico" y subsidios a los pobres y el palo de forzar a los no asegurados a comprar su seguro.
En su discurso, Obama mencionó algunas de las atrocidades causadas por la industria de seguros de la salud para abogar por medidas que prevengan que las aseguradoras rechacen la cobertura a personas con "condiciones pre existentes". Debido a quien estaban dirigidas, la industria de seguros, una de las instituciones más odiosas del país, estos pasajes estuvieron sin duda entre los más populares de su discurso.
Pero Obama también comparó el requerimiento de que toda persona tenga seguro médico a la obligación estatal de que todo conductor deba comprar el seguro automovilístico, argumentado de que era necesario para impedir que la gente "estafe al sistema."
De esta manera, Obama dejó en claro lo que hasta este momento había sido confuso, esto es, "cobertura universal" es sólo un eufemismo para forzar a la gente, bajo pena de ley, a comprar seguros médicos, de una industria que vende un producto defectuoso.
En medio de la algarada acerca de "los paneles de muerte", "la opción pública" y la financiación del Medicare, nadie comentó acerca de si requerir que toda la gente compre su seguro es justo o posible. Ni siquiera los partidarios de las "fiestas del té" --siempre listos para protestar la opresiva mano del gobierno--se han opuesto a esto. ¿Por qué será?
Principalmente, la posibilidad de un nuevo mercado de 40 millones de clientes, creado por el gobierno, ha puesto a la industria a bordo con los esfuerzos de la administración, a la vez de proporcionar los fondos a los opositores de la reforma del sistema de seguros médicos.
La industria está dispuesta a difundir propaganda contra el "socialismo" de dar los sin seguro la opción de comprar un seguro médico de un vendedor financiado por el gobierno --la llamada "opción pública". Pero al mismo tiempo, no tiene ningún problema si el gobierno fuerza a la gente para comprar su producto, sin tomar en consideración que tan caro o insuficiente éste sea.
A pesar de todo el teatro de las asambleas públicas de los congresistas durante agosto, ninguno de los más importantes representantes de la industria médica que ha trabajado con la administración Obama --los cabilderos de la industria de seguros, las corporaciones farmacéuticas, los hospitales, y los médicos de la Asociación Médica Americana-- ha abandonado la campaña. Esto asegura que algo, llamado "la reforma del sistema de seguros de salud", será aprobado por el Congreso.
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Los liberales han prometido luchar opción pública --encarnada en una entidad financiada por el gobierno que ofrecería seguro en competencia con las compañías privadas. En julio, Caucus de Progresistas del Congreso amenazó con votar en contra del proyecto de la reforma si una sustancial opción pública no era incluida.
Siendo un político perspicaz, Obama mencionó mucho la "opción pública" para dar la impresión que él luchara por su inclusión en el proyecto de ley, pero a la vez no se comprometió a hacerlo. Así, después del discurso, los Demócratas conservadores, los Republicanos y los comentaristas de Washington ya la han declarado letra muerta.
Si estos esfuerzos triunfan, un proyecto de ley podría ser aprobado obligando a los sin seguro a comprar su seguro en compañías privadas, las mismas responsables por mucho de los problemas del sistema actual. Sin la pretensión de la "rendir cuentas" que la opción pública supone proporcionar, la reforma del sistema de seguros de salud resultará simplemente en una gran operación de subvenciones estatales a la industria de seguros.
Lo más probable es que un proyecto de ley incluya algo llamado "opción pública", pero aplicaría a tan pocas personas (Obama sugirió "menos que 5 por ciento") y sería tan restringido por las favorables regulaciones a las corporaciones que se parecería a Medicare Partes A y B, que ya son insuficientes para los ancianos que suponen cubrir.
Si crees que el Caucus Progresista no permitirá que este desastroso proyecto sea aprobado, piénsalo otra vez. Ya muchos de los progresistas están calificando sus promesas de respaldar una "robusta opción pública" para prepararse a votar por cualquier paquete que emerja de los bizantinos procedimientos del senado.
Así, puede que para el fin de este año tengamos una ley que reforma al sistema de seguros de salud. Pero la pregunta permanece, ¿beneficiará esta reforma a la gente común o a las corporaciones de las industrias médicas, farmacéuticas y de seguro?
Traducido por Lance Selfa
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