Convertiendo a los inmigrantes en criminals

octubre-noviembre de 2008

David Bacon, Gente Ilegal. Beacon Hill Press, 2008, $26.95.

BRIDGET BRODERICK reseña un nuevo libro que examina cómo los programas de trabajadores temporeros transforman a los obreros inmigrantes en "gente desechable".

UN TRABAJADOR se encuentra endeudado, desempleado y desalojado de su hogar. La misma situación en que muchos otros trabajadores en EE.UU. se encuentran, sólo que con una diferencia --él es trabajador temporero H2-B, traído al país desde la India para trabajar para la compañía Signal International. Sabu Lal fue despedido por haber intentando organizar por mejores condiciones laborales, fue encarcelado en la misma propiedad de la compañía y amenazado con ser devuelto a la India, donde había vendido su casa para pagar la cuota de contratación, $20.000 por una visa H2-B de 10 meses de trabajo.

En muchos aspectos, este obrero inmigrante y el trabajador nativo encaran los mismos problemas: sueldos más bajos de lo que se había acordado, deudas enormes, pérdida del hogar, y desempleo, como consecuencia de haberse organizado por mejoras laborales. Pero como David Bacon indica en su nuevo libro Gente Ilegal (Illegal People), los trabajadores inmigrantes huéspedes --o temporeros-- son de gran importancia para los patrones estadounidenses que en una economía globalizada buscan una fuerza laboral dócil, barata y flexible. Toda propuesta de una reforma migratoria integral que se discutió en serio en el Congreso en los años 2006 y 2007 incluyó una inmensa expansión de los programas de trabajadores huéspedes a cambio de una limitada "legalización ganada" para trabajadores sin documentos que viven actualmente en EE.UU.

El nuevo libro de David Bacon, Gente Ilegal, humaniza las experiencias de los trabajadores indocumentados y modernos "braceros" que luchan por sobrevivir en EE.UU. Bacon relata la vida de los plantadores de árboles guatemaltecos, de los trabajadores fabriles filipinos en las tóxicas maquiladoras de Silicon Valley, y de los trabajadores indígenas oaxaqueños en California. Él no sólo examina sus condiciones en EE.UU. sino también explora las causas de la migración en sus países de origen --lo que los lleva a tomar la decisión de emigrar.

Gente Ilegal no es sólo una colección de historias humanas. Bacon, periodista y ex organizador laboral, analiza la abusiva historia del anterior programa bracero, la multitud de leyes racistas anti-inmigrantes aprobadas a través de la historia de EE.UU., y cómo éstas aumentan las ganancias de las compañías al producir trabajadores de primera, segunda e incluso tercera clase; todos a merced del patrón.

El autor presenta argumentos claros por la legalización de los indocumentados (la "gente ilegal"), y explica por qué expandir los programas de trabajadores temporeros estropearía la vida de todo trabajador en este país. Bacon se centra en el papel de los inmigrantes como activistas laborales y comunitarios, tanto en su patria como aquí. En este sentido ellos se convierten en potenciales aliados, con tremenda experiencia organizadora, que los trabajadores nacidos en Estados Unidos no pueden permitirse el lujo de excluir.

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LA MAYORÍA de las propuestas de "reforma migratoria integral" ha aceptado el marco teórico de la Coalición por la Inmigración del Trabajador Esencial (EWIC por sus siglas en inglés). Formada en 1999 la coalición no incluye a trabajadores sino principalmente a asociaciones empresariales. En los debates acerca de la reforma migratoria, bajo Clinton y George W. Bush, EWIC promovió un plan que "crearía una clase de trabajadores sin los derechos o prestaciones sociales que los trabajadores estadounidenses ganaron durante el Nuevo Acuerdo." A los trabajadores huéspedes les sería negado todo tipo de derechos políticos o laborales.

El acuerdo de una amnistía limitada a cambio de la expansión de los programas de trabajadores huéspedes estuvo inicialmente vinculado a la supuesta escasez de mano de obra que los patrones, el New York Times, el Wall Street Journal, y los políticos argumentan. Bacon sostiene que organizaciones laborales, tales como la Coalición de Trabajadores de Immokalee, en Florida, y el Servicio Congresional de Investigación (Congressional Research Service), no encontraron evidencia alguna de la escasez de trabajadores --sólo bajos salarios y condiciones laborales inaceptables para trabajadores nativos, quiénes no pueden ser deportados.

Pero EWIC utilizó el reclamo de "escasez de mano de obra" para justificar la expansión de programas de trabajadores huéspedes más allá de la industria agrícola a todas las áreas de empleo. Clinton aprobó redadas bajo la Operación Vanguardia en las que el Servicio de Inmigración y Naturalización (INS, o "la migra"-- ahora el departamento de ICE) investigó a compañías que empleaban trabajadores sin papeles. Esta táctica los convenció a fuerza de las ventajas de un programa de trabajadores huéspedes-- el trabajo inmigrante legal y controlado, desechable (es decir, deportable) en cualquier momento.

Después del 11 de septiembre de 2001, EWIC y los políticos vincularon el control de inmigración con el control de la frontera. Severos cargos fueron propuestos para inmigrantes trabajando sin papeles o que dejaban su altamente explotador trabajo sin permiso. Así, los empresarios de las corporaciones de EWIC ganaron sus demandas de reforzar y controlar la frontera y expandir los programas de trabajadores huéspedes en todas las propuestas demócratas y republicanas que pasaron por el Congreso.

Muchas organizaciones por la reforma migratoria (Concilio Nacional de La Raza, Asociación de Abogados de Inmigración Norteamericana, y el Foro Nacional de Inmigración) así como algunos sindicatos (SEIU y UNITE-HERE) también apoyaron tales paquetes de reforma porque prometían limitada "legalización ganada" y programas de trabajadores huéspedes que "protegían" a los obreros inmigrantes de abusos. No obstante, como señala Bacon, históricamente ningún programa de trabajador temporero ha logrado prevenir los abusos laborales, ni ha logrado evitar que trabajadores sin documentos acepten sueldos aún más bajos. Estas organizaciones simplemente aceptaron el marco de debate impuesto por EWIC y por los partidos Republicano y Demócrata.

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CON ALIADOS como EWIC y sus partidarios, ¿cómo luchan los inmigrantes por igualdad de derechos? ¿Cómo organizaron las masivas marchas de 2006 y 2007 por la legalización para todos?

Bacon estudia la historia de cómo los trabajadores inmigrantes han desafiado los sindicatos estadounidenses. Él señala que siempre ha habido dos tendencias acerca de los trabajadores inmigrantes (también sobre la mujer obrera y los afroamericanos) en el movimiento obrero de estadounidense-- incluirlos o no. Trabajadores inmigrantes legalizados bajo IRCA (Ley de Reforma y Control de Inmigración) de 1986 comenzaron a tomar parte en las uniones y exigir cambios. Algunos sindicatos los escucharon. Para el 2000, el Concilio Ejecutivo de la AFL-CIO llamó formalmente para reemplazar las sanciones del patrón (que permitió a los patrones a despedir a trabajadores sin documentos) con la aplicación de las leyes del Departamento del Trabajo. Esta fue una victoria para los trabajadores inmigrantes contra la postura racista de exclusión que la AFL-CIO había adoptado anteriormente.

Pero mientras formalmente los sindicatos tomaban mejores posturas con respecto a la inmigración y los derechos laborales del inmigrante, en la práctica no movilizaron sus fuerzas para desafiar la implementación de programas de trabajadores huéspedes, ni proporcionaron recursos para organizar a los trabajadores inmigrantes, ni a los nativos. Los obreros inmigrantes se organizaron en sindicatos cuando fue posible, y en organizaciones locales independientes cuando fue necesario. Muchas de estas organizaciones locales fueron un factor primordial para movilizar a nivel local para las marchas masivas-- gracias a su esmerada lucha por mejores sueldos, contra leyes racistas y anti-inmigrantes a nivel local y estatal, y por construir solidaridad. Bacon examina cómo los jornaleros organizaron en Los Angeles así como las comunidades indígenas oaxaqueñas en California.

Para el autor, una de las coaliciones más importantes es la Alianza de Derechos del Inmigrante de Mississippi (MIRA por sus siglas en inglés)-- por numerosas razones. MIRA integra a organizadores sindicalistas con trabajadores afroamericanos, inmigrantes y temporeros de la Costa del Golfo, organizando contra el Klan, la legislación derechista anti-inmigrante y anti-laboral, y por condiciones humanas para todos los trabajadores y las víctimas del huracán Katrina. MIRA representa una muy necesitada respuesta a cómo los obreros inmigrantes, afroamericanos y blancos pueden organizar en un estado netamente anti-obrero. Ellos organizan por los derechos laborales de los trabajadores, mientras reconocen y comprenden los diferentes tipos de racismo que todos encaran. Bacon señala que MIRA ha tomado en serio el desafío fundamental de unir a los inmigrantes con los trabajadores sindicalizados y no sindicalizados, blancos y negros.

Gente Ilegal aparece en un momento decisivo en el movimiento de los derechos inmigrantes. Los políticos no quieren tocar el tema de la reforma migratoria hoy en día. Sin embargo, mientras luchamos contra las deportaciones y las redadas que suceden en las sombras, debemos prepararnos a hacer demandas concretas por una la reforma migratoria en 2009, durante una severa crisis económica. El libro de Bacon proporciona argumentos claves acerca de cómo la globalización corporativa crea la migración, y cómo las corporaciones han establecido los términos de los derechos laborales para los trabajadores inmigrantes-- sólo como obreros temporeros, trabajando para las necesidades del empresario y desechables cuando ya no son necesarios --sin trabajo, los inmigrantes se convierten en "ilegales".

Los inmigrantes y los activistas por los derechos laborales no pueden aceptar los programas de trabajadores huéspedes -- ni como la solución ni como "un acuerdo" para legalizar a unos pocos. Este libro explica el por qué, y nos dirige hacia el tipo de organizaciones laborales y de base que han unido exitosamente a trabajadores de distinta etnias y razas para luchar por condiciones más humanas y de igualdad.

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