Azotados por dos tormentas económicas

agosto-septiembre de 2008 | página 2

¿CÓMO HOY se superponen los efectos causados por el alza del precio del crudo y la continua restricción financiera causada por la crisis hipotecaria? LEE SUSTAR explica.

LA SUBIDA del precio de los combustibles y los comestibles es evidencia de una cruda, y para muchos desconocida, realidad --la inflación. El Banco de la Reserva Federal debe decidir si alzar, o no, la tasa de interés para evitar que la inflación se descontrole. Cualquiera sea su decisión, será el que trabaja por una canasta familiar en Estados Unidos quien pagará por las medidas de austeridad

En su reunión del 25 de junio, el comité de política de la Reserva votó por mantener la tasa de interés. Con la economía estadounidense tambaleando bajo una enorme carga de hipotecas incobrables, el Banco temió que con subir la tasa sólo empeoraría el apretón financiero y posiblemente provocar una ola de bancarrotas corporativas.

Pero al no de alzar las tasas, la Reserva abandona así su intención de limitar la creciente inflación. Pudo detener la especulación con los precios del petróleo, los alimentos y otros bienes, pero se conforma con publicar una declaración asegurando subiría las tasas en el futuro.

En efecto, la Reserva Federal está tratando de animar a los especuladores de futuros petroleros --de los cabecillas de los fondos de inversión de alto riesgo a los bancos de inversión de Wall Street-- a recular de su precipitado apuro a los mercados del crudo.

A finales de junio, el precio del barril de crudo saltó por encima de los 140 dólares, doble que septiembre pasado. ¿La razón? Con el valor descendiente del dólar en los mercados monetarios internacionales, a los grandes capitalistas financieros se les hace mucho más sensato poseer futuros en el petróleo crudo y otros bienes más que en dólares de EE.UU.

"Ahora el crudo se mueve casi reflejadamente como una especie de 'anti dólar'", escribió el 10 de junio Ambrose Evans-Pritchard del Daily Telegraph de Gran Bretaña. "No importa que la economía global se esté desacelerando a pasos agigantados. En el revuelto mundo de los bienes financieros, lo malo es bueno para el petróleo".

Es decir en parte, el petróleo ha reemplazado al oro como la moneda dura, el bien al que los inversionistas se vuelcan cuando hay inestabilidad monetaria, como es el caso ahora --los bancos y los inversionistas son cada vez más reacios a guardar los desvalorizados dólares.

La rápida subida del precio del crudo, a su vez, ha estimulado un gran aumento en los precios globales de los alimentos, provocando disturbios y montoneras por alimentos en más de 30 países.

Uno de los muchos motivos por los cuales EEUU invadió a Irak fue el de presionar al cartel petrolero OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) para bajar sus precios, en su lugar ha logrado empujarlos a niveles inauditamente altos.

La previa disminución de la tasa de la Reserva --del 5 al 2 por ciento, entre septiembre y hoy-- sólo ha agravado el problema. Las bajas tasas inyectaron más dinero en el sistema, el que los bancos de inversión, los fondos de alto riesgo y a otros inversionistas han utilizado para apostar más en grande con los futuros petroleros.

Esto ha creado una burbuja económica --cuando el precio de las cosas es mucho más alto que su costo real-- que puede estallar en cualquier momento, pues la economía mundial en congestión reduce la demanda. El daño a la economía mundial, inclusive la de EEUU, puede ser catastrófico. Un ex-gerente general de American Airlines recientemente advirtió que la entera industria de aerolíneas de estadounidense podría pronto acabar en bancarrota.

Mientras tanto, son las familias obreras las que deben aguantar los agudos y repentinos recortes en su vida diaria, ahora que más y más de sus cheques son usados para llenar el tanque y la canasta familiar.

- - - - - - - - - - - - - - - -

ESTA ALTA marea de precios es producto del sismo financiero mundial causado por la crisis hipotecaria. Los grandes bancos europeos y estadounidenses han tenido que dar por perdido miles de millones de dólares respaldados por hipotecas riesgosas. Las noticias que se escurren de los famélicos balances bancarios este año señalan inmensas pérdidas por venir.

La Reserva ha hecho dos cosas, una, bajar la tasa de interés y, dos, prestar a los bancos comerciales e inversionistas, aceptando valores respaldados por hipotecas como aval. Aun así, la desconfianza hace que los bancos aun estén reacios a prestarse unos a otros, ni mencionar préstamos a empresas y a consumidores. "Dos tormentas azotan la economía mundial: una tormenta inflacionaria de precio de materias primas y una financiera deflacionista", escribió Martin Wolf del Financial Times.

Sin embargo, no se trata de dos crisis diferentes. Ambas son aristas del mismo esfuerzo de la Reserva Federal, y de los responsables de formular la política económica del país, por a prevenir la recesión utilizando los mismos instrumentos de la política monetaria que la provocan.

Durante los años noventa, el entonces jefe de la Reserva, Alan Greenspan, bajó la tasa de interés en el país en las alturas de una expansión económica que termino con el contagio financiero de 1997.

Lo que en EEUU llamaron el flu, comenzó en Asia Oriental y se extendió a Rusia, Brasil y más allá, y fue una breve crisis de sobreproducción --cuando una enorme capacidad de producción amenaza la capacidad del capitalista a hacer ganancias--, pero de sentidas consecuencias para los trabajadores y campesinos en los países afectados.

Las políticas de la austeridad promovidas por la tesorería estadounidense y el Fondo Monetario Internacional (FMI) impusieron una "reestructuración" que llevó al cierre de fábricas y a un aumento en el desempleo y la pobreza en el mundo.

Las medidas de Greenspan permitieron que EEUU jugara el papel de comprador mundial, importador de última instancia. La crisis fue aliviada gracias a la entonces alta capacidad de consumo de EEUU. Pero a la vez, esta política de tasas bajas y dinero abundante produjo una burbuja en las acciones y valores de la industria de la tecnología a finales de la década.

Cuando ésta explotó en el 2000, el resultado fue en recesión, Greenspan otra vez intervino con más cortes pronunciados en la tasa de interés. El dinero nuevo alimentó la expansión de los préstamos hipotecarios, usados por millones para compensar por los sueldos estancados o caídos.

Pero para EEUU es ahora más difícil volverse el importador de última instancia. Hoy por hoy, con una altísima deuda acumulada y un crédito restringido, el poder de consumo de las familias estadounidense está sumamente deprimido.

"Una descripción sarcástica, no obstante exacta de la política monetaria en los últimos cinco años es que el Banco de la Reserva Federal reemplazó exitosamente la burbuja tecnológica con la hipotecaria", escribió el economista y columnista de New York Times Paul Krugman en 2006. "Pero dónde más encontrará el Banco otra burbuja".

Resulta que la otra burbuja está en el petróleo -pero ésta, en lugar de darle a la economía un respiro, la está estrangulando.

- - - - - - - - - - - - - - - -

¿POR QUE EL PETROLEO? ¿Por qué ahora? Así como las ratas abandonan el barco antes de que su hunda, los inversionistas se arrancan del dólar, un evento tan anticipado como temido desde hace mucho tiempo por las elites políticas y financieras de EEUU.

Estados Unidos depende de los inversionistas extranjeros para financiar su déficit comercial. Pero la caída del dólar invita a los susodichos inversionistas a buscar alternativas más estables. El yen no es una alternativa, pues el gobierno japonés tiene un inmenso déficit presupuestario. El euro tiene la potencial de desplazar al dólar, pero es menos probable ahora que el Banco Central Europeo está tanto o más sobrecargado que el Banco estadounidense, también por haber respaldado créditos con valores hipotecarios de alto riesgo.

Porque a los inversionistas no les queda remedio, la Reserva Federal hace mucho que apuesta con el descenso del dólar, que representa el 63 por ciento de las reservas mantenidas por bancos centrales mundiales, haciéndolo aún la divisa de reserva mundial. Además, al permitir que el dólar disminuya con relación a otras monedas, EEUU no sólo corta de forma eficaz el precio de sus exportaciones, sino también reduce la cantidad de préstamos e interés que el país debe devolver al resto del mundo.

Esto ahora está cambiando. "Los inversionistas extranjeros con bienes valorados en dólares estadounidenses han visto grandes pérdidas, las que en su propia moneda se hacen más grandes aún", reportó el Banco de Arreglos Internacionales en su reciente informe anual. "Aunque es improbable, de hecho sumamente improbable para inversionistas del sector público, una repentina carrera por las puertas de salida no se debe completamente descartar".

Además, hoy en día, el papel de EEUU en la economía global es muy diferente a lo que fue hace una década, cuando aún podía dictar los términos, aunque fueran duros, de una salida de la crisis financiera asiática.

"Desde 2001, la proporción estadounidense del producto interno bruto mundial ha disminuido del 34 al 28 por ciento, mientras que la de Brasil, Rusia, India y China, en su conjunto, ha subido del 8 al 16 por ciento", escribieron en el Financial Times Robert Hormats y Jim O'Neill del banco Goldman Sachs, en Wall Street.

En ese período, la reserva de divisas extranjeras de China aumentó de $200 mil millones a $1,8 billones. La de Brasil, Rusia e India de $35 a $200, $35 a $500 y $50 a $300 mil millones, respectivamente.

Como resultado, ahora el FMI casi no hace préstamos a países en desarrollo. De hecho, ahora el zapato está en el otro pie. "EEUU por mucho tiempo ha contado con la bondad de los extranjeros para pagar su cuenta por las importaciones", informó el Wall Street Journal. "En estos días, es más probable que eso mismos extranjeros estén en China, Brasil, México u otra nación emergente".

"En total EEUU tiene que importar casi $2 mil millones en capital cada día para cubrir su enorme déficit comercial. De los $920 mil millones que los [inversionistas] extranjeros inyectaron el año pasado en acciones, en bonos estatales y comerciales estadounidenses, unos $361 mil millones -un asombroso 39 por ciento-- vinieron de naciones de mercados emergentes, según los cálculos del Banco de América, utilizando los datos de Departamento de Hacienda". China representó el 21 por ciento de la suma.

En vez de un cambio repentino del dólar al euro, vemos a inversionistas de todo tipo amontonarse sobre el mercado de futuros petroleros y, en menor grado, de los alimentos y otros bienes. Mientras la tasa de interés permanezca baja, con el mercado de valores hundiéndose y el valor del dólar cayendo, tiene sentido para los capitalistas agarrarse de los bienes en vez del dinero. Pero lo que es lógico para los cada uno de los capitalistas desestabiliza el sistema en su totalidad.

La burbuja petrolera, tarde o temprano, estallará. Para entonces, el daño realizado será enorme, y el impacto político de gran alcance.

Traducido por Bridget Broderick

Página principal | Retornar arriba

 



Lee los números anteriores de Obrero Socialista.


Lee lo más actual sobre Puerto Rico, de la lucha estudiantil a la situación dentro del movimiento obrero. También se puede leer reseñas de obras artísticas y análises marxistas en español.


Protesta la ley SB1070 con este cartel...Ponlo en tu pared o ventana. Haz clic aquí para bajar el cartel en formato PDF.